Mafalda, la sopa, y volver a escribir

    Hola, soy Michelle, y uno de mis primeros acercamientos a la lectura fue con las historietas de Mafalda. Desde chica me sentía enormemente identificada: me interesaba lo que sucedía en el mundo, era fanática de los Beatles, tenía un hermanito más chiquito, odiaba la sopa…

Mafalda, 453.

    Sin embargo, habiendo crecido ya, tengo que hacer una confesión: fallé como “Mafaldista”, ahora me gusta la sopa. Ojo, no voy a mentir y decir que es mi comida preferida, o que me gustan todos los tipos de sopas, pero hay algo placentero en tomarse una sopa de tomate o zapallo con una rodaja de pan casero tostado al llegar a casa al mediodía después de una larga mañana de clases en la facultad.

Side note, sopas

    Hace un tiempo mi mamá nos hizo sopa de apio. Una delicia, súper cremosa y con mucho sabor a nuez moscada. Me gustaría incursionar en el mundo de las sopas este invierno, ya que siento que serían fáciles de hacer. Además, tenemos muchas recetas de sopas interesantes guardadas en el archivo de recetas, a.k.a. “el estante de libros de cocina y recetas en hojas sueltas escritas y/o acumuladas por mi mamá a lo largo de los años”.

Sopa de tomate y un gran clásico de la 
literatura argentina que nunca terminé de leer.

The Beatles

    Por otro lado, algo que nunca menguó fue mi amor por los Beatles. Quizás mi gusto musical fue mutando, paseando por distintos géneros y artistas incluso impensados por mi yo de 9 años, pero tarde o temprano siempre vuelvo a mis raíces. De vez en cuando me hace falta escuchar Rubber Soul de pe a pa, como para centrarme un poco. O a veces hay días en que la melodía de "Don't let me down" simplemente me acaricia como la primera brisa otoñal del año, trayendo aroma a infancia con fuerza.

    Y hablando de otoño, estos días el clima estuvo fresco y ventoso, una especie de otoñito encerrado dentro del verano. Quienes me conocen saben que prefiero el clima frío y soleado; así que, al menos en lo que va de enero, estoy más que feliz. 






Mafalda, 255.

    Los veranos a mí me ponen nostálgica. El otro día, charlando con mi papá, intentaba recordar cómo era el largo período de diciembre a marzo antes de que internet entrara a mi vida. Sorprendentemente, casi no puedo recordar qué actividades llenaban mis días en ese entonces. Algunas vagas memorias que tengo de mis veranos son: 

  • estar toda la tarde en el patio, en la pelopincho
  • escuchar la radio
  • leer, leer, y leer (Mafalda, novelas clásicas, revistas, entre otras cosas)
  • escribir en mi diario
    Esto me lleva al último tema clave: volver a escribir. Mi relación con la escritura siempre fue tumultosa; por épocas escribí mucho, o no escribí nada de nada; por épocas escribí todo en un mismo cuaderno, o de manera totalmente desorganizada. Recientemente, haciendo un portfolio para la materia Language II, me di cuenta de que tengo muchas ganas de volver a escribir regularmente, hacerlo un hábito y no una actividad exclusivamente reservada para el ámbito educativo o para cuando necesito hacer vómito emocional. Para mi sorpresa, cuando obtuve la devolución de este portfolio, la docente me alentó a continuar con esta tarea, e incluso me recomendó publicar mis textos en algún lado. 
    Como siempre, necesito masticar mucho una idea antes de llevarla a cabo; y como esto me viene dando vueltas en la cabeza desde que terminaron las clases, finalmente decidí comenzar con algo. No sé si mis textos/artículos/reseñas/ensayos le interesen a alguien, o si le hagan honor a mi yo del pasado escribiendo en su cuaderno durante largos veranos, pero al menos estoy haciendo algo para volver a los placeres simples, tal como era antes. 



Mafalda, 256.

Esto es todo por ahora, ¡nos vemos pronto!

Michelle ☕

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