Reseña: Así se pierde la guerra del tiempo, de Amal El-Mohtar y Max Gladstone.

No suelo leer romance, no es un género que me interese particularmente (salvo contadas excepciones). Sin embargo, si mi ciencia ficción tiene tintes románticos, no me voy a negar. Además, hay algo curiosamente atractivo en una historia de amor que trasciende las barreras del tiempo y el espacio. De eso se trata, en esencia, “Así es como se pierde la guerra del tiempo”. Red y Blue trabajan para agencias opuestas, enemigas casi. No se sabe muy bien qué hacen, pero a través de la trama descubrimos que ellas “trenzan” el tiempo, lo moldean a su forma, saltan de época en época y se aseguran de que ciertos hechos ocurran o no ocurran según los caprichos de sus respectivas agencias.

En el medio de esta guerra por tener la última palabra en la historia de la humanidad, comienzan a intercambiar “cartas”. Y digo “cartas” porque no eran lo que se esperaría, simplemente tinta sobre papel. Recuerden que Red y Blue son enemigas; esta correspondencia se debía mantener en secreto a toda costa. Las cartas podían aparecer en las hojas del té, en las plumas de un ganso, en el crecimiento de la corteza de un árbol, en los nudos del tejido de una tela ofrecida por un vendedor ambulante. Supongo que ese es uno de los beneficios de poder viajar en el tiempo y manipular las cosas por adelantado.

Coescrita por un autor y una autora, cada uno se enfocó en la escritura de un personaje, lo cual genera en el lector esta sensación de estar realmente leyendo la correspondencia de dos personas. Cada una tiene su lenguaje personal, su carácter plasmado en un vocabulario propio de los mundos de donde viene cada una.

Hay que prestar mucha atención porque todo en esta historia es intencional; por momentos te obliga a leer y releer, volver hacia atrás y luego seguir adelante, casi igual a como Red y Blue se desplazan a través de la trenza del tiempo. La poesía de los intercambios por momentos se torna en prosa púrpura (una narrativa excesivamente florida y dramática), casualmente el color que obtenemos de la combinación del rojo y el azul. Al final, un plot twist excelente que cierra el círculo y devela el misterio.

Leí que muchas personas se quejaron de la falta de construcción del universo, de lo corto del relato, de la poca credibilidad de la química entre los personajes. La realidad es que se trata de una nouvelle, que con sus tan solo 200 páginas nos permite apenas mojar los dedos de los pies en un mundo extremadamente caótico y complejo. Sin embargo, a través de las cartas vamos conociendo algo de los mundos a los que pertenecen las protagonistas, dejando un poco de lugar para la imaginación de quien lee. Si tenés algo de paciencia y querés adentrarte en el género de ciencia ficción, pero no estás seguro de poder aguantar una novela de +400 páginas, recomiendo mucho esta historia.


Aclaración: Esta novela la conseguí en su idioma original hace ya varios años por Bookdepository (RIP). Entiendo que hay una traducción al español editada por Insólita, y se puede llegar a conseguir por Buscalibre (a precio no amigable, pero se consigue). Si tienen la posibilidad de leerlo de alguna forma, se los recomiendo muchísimo; a mí simplemente me encantó y pasó derechito al listado de libros favoritos.  

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